Created: 2019-10-12 Sat 20:30
Ya conociendo los peligros a los que se enfrenta nuestro organismo, es recomendable comenzar su estudio desde la clasificación elemental en bología: la clasificación estructural.
El sistema inmune se compone de dos tipos de estructura para combatir a los patógenos:
Antes de profundizar en estas clasificaciones, sería correcto aclarar las formas en que se puede detener la infección de un patógeno.
Cuando se esté hablando de las células propias con actividad inmune, se le denominará componente celular de la respuesta; por otra parte, cuando se esté enunciando la actividad de las moléculas inmunes, se le llamará componente humoral o molecular.
Las células que son parte del sistema inmune, tienen a su vez otra clasificación acorde al nivel de especificidad con la que actúan. Se le llama innata cuando es inespecífica (objetivos generales) o adaptativa cuando es específica (objetivos puntuales).
Los grupos celulares que representan la primera línea de defensa (como método de barrera) son las células que componen la piel (epiteliales); así como las que componen la mucosa (epitelio húmedo).
Pero al interior del cuerpo, las células que rastrean y reconocen potenciales agentes patógenos son lo que conocemos informalmente como glóbulos blancos (leucocitos), entre los cuales le daremos el rol principal a los macrófagos.
Son leucocitos cuya estructura celular permite la búsqueda y posterior digestión (por medio de fagocitosis) de los cuerpos extraños que pueden infectar nuestro organismo.
Por su parte, el sistema inmune adaptativo tiene como rol principal el responder a infecciones que ya han sucedido con anterioridad en el organismo. Hacen esto mediados por la presentación del Complejo Mayor de Histocompatibilidad o MHC por sus siglas en inglés
Las células de la inmunidad adaptativa son los linfocitos, que podemos clasificar, según su función en:
Se denomina complemento a un conjunto de proteínas que forman parte de la inmunidad innata, están presentes en la hemolinfa y que tienen variados efectos de señalización sobre los agentes patógenos, el principal es la opsonización del microorganismo (rodearlo completamente, señalando su ubicación a las células del sistema inmune).
Estas proteínas son parte de la inmunidad adaptativa, tienen la característica de unirse muy específicamente a un tipo de moléculas propias de un sólo patógeno (a estas últimas, se les llama antígeno). Existen diversos anticuerpos, y los linfocitos B que los sintetizan guardan algunos como memoria.
Se denomina así al proceso por el cual la segunda infección por parte de una misma especie de patógeno es mucho menos dañina que la primera. Esto debido a que el sistema inmune puede reconocerlo de manera más inmediata, pues guarda linfocitos reactivos al patógeno en el Timo y el Bazo.